Retail

Las 5 grandes lecciones ecológicas que se pueden extraer de la crisis de la COVID-19 para los comerciantes minoristas

2 Jun 2020

El sector del comercio minorista, ya inmerso en profundos cambios, ahora debe de hacer frente al desafío más importante de su historia: la pandemia COVID-19, que afecta al mundo entero. Obligados en un primer momento a adaptarse al cierre obligatorio de sus tiendas y al cambio del comportamiento de los consumidores, la mayoría de organizaciones ya han adoptado medidas radicales. Ahora los comerciantes minoristas se enfrentan a retos asociados a la apertura de las tiendas a partir del 11 de mayo, tanto en Francia como en España. Para todos, sin duda ha llegado el momento de reinventarse con el fin de promover cambios concretos a medio y largo plazo.

Cuando el mundo entero se pregunta por el «nuevo mundo» que aparecerá tras la COVID-19, el medio ambiente sigue siendo un tema pendiente. Sin embargo, estas últimas semanas nos han permitido entrever a qué se parecería el planeta sin el frenesí de las actividades habituales. Han circulado muchos testimonios que afirman que los animales salvajes se han reapropiado de las calles vacías de las grandes ciudades o incluso que los orangutanes han aprendido a lavarse las manos al observar las nuevas rutinas higiénicas de los cuidadores del zoo. Aunque la mayoría de estas historias han sido desmentidas, fuentes como National Geographic sí han confirmado algunas. Dos pandas por fin se han acoplado en un zoo cerrado de Hong Kong, un rebaño de cabras salvajes se ha paseado por las calles de una ciudad galesa y se han visto delfines en un puerto de Cerdeña. Además, la contaminación atmosférica ha alcanzado el nivel más bajo jamás registrado, sobre todo en Los Ángeles, donde el aire nunca había sido tan puro, según los datos recogidos en marzo de 2020.

En tan solo unas semanas, han emergido comportamientos más responsables y podría suscitar una toma de conciencia a escala planetaria en lo que respecta al impacto de nuestras acciones en el medio ambiente, vital para nuestra supervivencia… Los consumidores se están replanteando sus posturas y ven con nuevos ojos los productos y su procedencia. Por todo ello, los comerciantes minoristas tienen la oportunidad de convertirse en avanzadilla de este movimiento y de promover cambios duraderos que podrían tener un impacto en nuestras costumbres, tanto en nuestra vida personal como en nuestros comportamientos de compra.

Esta crisis ha puesto especialmente en evidencia el impacto del comercio minorista en el medio ambiente, así como las medidas que los comerciantes minoristas pueden adoptar a partir de ahora para mantener el desarrollo de esta tendencia. Estas son algunas de las lecciones aprendidas:

1. Localización frente a mundialización.

La crisis ha dejado patente los límites de los circuitos de aprovisionamiento largos y lejanos en nombre de la rentabilidad.

Antes de la crisis, ciertos consumidores ya manifestaban una preferencia por los productos locales y duraderos, y es probable que esta tendencia se generalice. En efecto, la situación actual ha demostrado las grandes ventajas de un aprovisionamiento local (Near Shore) y de una cadena logística con bajas emisiones de carbono. Por lo tanto, es el momento ideal para replantearse los circuitos de aprovisionamiento y para dar prioridad a los proveedores locales.

2. Responsabilidad social y medioambiental.

Tras haber examinado con lupa las cadenas de aprovisionamiento de mascarillas N95, papel higiénico y otros bienes muy demandados, el mundo es ahora más consciente que nunca de la complejidad del comercio internacional. Además, el impacto de esta tendencia en las personas y el medio ambiente se ha hecho más patente debido a las diversas rupturas de stock, y los movimientos en favor de una mayor responsabilidad social y medioambiental, ya florecientes antes de la crisis, aprovechan ese ímpetu.  Por eso, los comerciantes minoristas deberían atreverse a aplicar estos principios a nivel de dirección, de las operaciones y de la cadena de aprovisionamiento, y a superar todos los posibles contratiempos.

3. Reconocimiento a los trabajadores en primera línea, entre ellos, el personal de venta.

A lo largo de esta crisis, hemos asistido a iniciativas de ayuda mutua conmovedoras, tanto por parte de particulares como por parte de las empresas. En este sentido, el sector de la venta al por menor ha sido ejemplar. Todo el mundo ha aprendido a expresar su reconocimiento hacia los trabajadores en primera línea que nos cuidan, nos protegen, alimentan nuestros supermercados, y recogen y entregan nuestros paquetes, a pesar de los riesgos a los que se exponen. Los consumidores quieren garantizar la supervivencia de aquellos que consideran que la merecen, es decir, de las marcas que sostienen a sus comunidades y que tratan a sus trabajadores con respeto. Estas impresiones positivas tienen repercusiones a largo plazo. Todavía queda tiempo para que los comerciantes minoristas se adapten a la reacción del mercado y rectifiquen adoptando políticas y prácticas más favorables para su personal, si es que todavía no lo han hecho.

4. Reducir el consumo y favorecer el reciclaje y la segunda mano.

Cuando los productos escasean, los consumidores aprenden a adaptarse a lo que tienen. Según las predicciones de los analistas, esta tendencia se traducirá en un resurgimiento de los huertos y la costura, pero también en la reutilización de materiales y en la compra de productos de segunda mano. Antes de la COVID-19, ya estábamos asistiendo al auge de una moda ética, duradera y suprarreciclada. Muchas marcas como H&M, Marks & Spencer, Etam, Aesop, Shiseido y L’Oréal han invertido con éxito en iniciativas de reciclaje y de protección del medio ambiente.

El Grupo Shiseido ha lanzado su nueva marca de tratamientos naturales y duraderos con embalajes hechos de madera, botellas de plástico o recipientes de vidrio reciclados.

En Francia, L’Oréal también ha iniciado una política de packaging responsable, favoreciendo principalmente formatos de embalaje recargables y la utilización de materiales de fuentes recicladas y renovables. La marca Aesop ha adoptado una medida parecida con el objetivo de utilizar materiales de fuentes recicladas y locales para todas sus botellas.

Los comerciantes minoristas que todavía no hayan realizado la transición a prácticas más responsables deberían ponerse a ello para reducir su huella de carbono y tranquilizar a su clientela, cada vez más sensibilizada con la causa medioambiental.

5. Información sobre los stocks.

Otro impacto de la pandemia de la COVID-19: la insuficiencia de productos afecta al comportamiento de los consumidores. Según IHL Group, el confinamiento obliga al consumidor medio a comprar a través de varios canales y a ir a más tiendas para encontrar los productos de primera necesidad. Cuantas más tiendas tienen que visitar, más se inquietan. Además de tener que multiplicar los trayectos, los consumidores recurren más que nunca al servicio Click & Collect, la entrega a domicilio y sus variantes, que ya han experimentado un crecimiento fulgurante.

Los consumidores se inquietan al no encontrar los productos que necesitan y recurren a los comerciantes minoristas para calmar sus miedos. Para ello, no basta con aumentar las menciones «En stock», sino que también hay que mejorar la visibilidad de los stocks disponibles. Nunca antes había sido tan importante poder mostrar los stocks en tiempo real, y localizar y realimentar deprisa los stocks para responder a la demanda. Los comerciantes minoristas que todavía no han invertido en sistemas de gestión de stocks y orquestación de pedidos (OMS) punteros ni han optimizado los recorridos omnicanales de los clientes ganarían mucho si implementaran estas funciones.

La situación jamás volverá a ser como antes. El periodo post-COVID-19 se perfila e irá acompañado de un cambio de las percepciones y de los valores relacionados con las compras. Los comerciantes minoristas tienen la oportunidad de replantearse las prácticas comerciales tradicionales y de acelerar sus esfuerzos en favor de una mayor responsabilidad social y medioambiental. Porque cada vez parece más evidente que esta medida no solo es ética, sino que también permitirá ganarse el respeto de los consumidores y reforzar su fidelidad con la marca.

Lea nuestro Plan de Continuidad de la Actividad para saber más sobre las medidas instauradas por Cegid frente a la pandemia de la Covid-19.